Agentes enmascarados, escaneos faciales y una pregunta: ¿Es ciudadano?

Publicado: 30 ene 2026, 05:03 GMT-8|Actualizado: hace 9 horas
Envíe Este Enlace Por Correo Electrónico
Compartir en Pinterest
Compartir en LinkedIn

Luis Martínez se dirigía al trabajo en una gélida mañana en Minneapolis cuando, de pronto, agentes federales lo rodearon obligándole a detener en seco su vehículo en el medio de la calle.

Agentes enmascarados golpearon en la ventana y le exigieron que mostrara su identificación. Luego, uno de ellos sostuvo su celular a pocos centímetros del rostro de Martínez y escaneó sus rasgos, capturando la forma de sus ojos, las curvas de sus labios, los cuadrantes exactos de sus mejillas.

Mientras, el agente no dejaba de preguntarle: ¿Es ciudadano de Estados Unidos?

El incidente de esta semana en un suburbio de Minneapolis muestras las tácticas empleadas en la ofensiva migratoria del gobierno del presidente Donald Trump en Minnesota, que describe como la más grande de su tipo y que ha atraído la atención del país después de que agentes federales mataron a tiros a dos ciudadanos estadounidenses este mes.

En Minnesota y otros estados donde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha incrementado su personal, las autoridades afirman que la campaña está dirigida y centrada en delincuentes peligrosos. Pero las fotografías, videos y documentos internos pintan un panorama diferente, en el que los agentes se apoyan en gran medida en la vigilancia biométrica y en vastas bases de datos interconectadas, lo que subraya cómo un extenso aparato de vigilancia digital se ha convertido en una pieza clave para la ofensiva migratoria de la Casa Blanca.

Expertos en libertades civiles advierten que el uso cada vez más habitual de esos sistemas podría afectar tanto a ciudadanos como a no ciudadanos, a menudo con poca transparencia o sin una supervisión significativa.

Durante el último año, Seguridad Nacional y otros departamentos federales han ampliado drásticamente su capacidad para recopilar, compartir y analizar datos personales gracias a un entramado de acuerdos con agencias locales, estatales, federales e internacionales, además de a contratos con empresas de tecnología y corredores de datos. Las bases de datos incluyen registros de inmigración y viajes, imágenes faciales e información de bases de datos de vehículos.

En el caso de Martínez, el escaneo de su rostro no arrojó coincidencias y no fue hasta que mostró su pasaporte estadounidense —que dijo que llevaba por miedo a un incidente de este tipo— que los agentes federales lo dejaron ir.

“Siempre le decía a la gente que aquí, Minnesota, es como un paraíso para todos, todas las culturas son libres aquí”, señaló. “Pero ahora la gente está escapando del estado por todo lo que está sucediendo. Es aterrador. Ya no es seguro”.

Junto con otros datos y sistemas de vigilancia gubernamentales, las autoridades federales pueden monitorear ahora ciudades estadounidenses a una escala que hubiera sido difícil de imaginar hace apenas unos años, de acuerdo con los defensores del sistema. Los agentes pueden identificar a gente en la calle con el reconocimiento facial, rastrear sus movimientos a través de lectores de matrículas y, en algunos casos, emplear los datos de ubicación de celulares disponibles comercialmente para reconstruir sus rutinas diarias y relaciones.

A la pregunta de The Associated Press acerca del uso cada vez mayor de herramientas de vigilancia, el Departamento de Seguridad Nacional dijo que no revelaría técnicas sensibles de seguridad.

“El empleo de diversas formas de tecnología en apoyo de investigaciones y actividades de seguridad ayuda a la detención de miembros de pandillas criminales, delincuentes sexuales que abusan de menores, asesinos, narcotraficantes, ladrones de identidad y otros, todo mientras se respetan las libertades civiles y la privacidad”, indicó el DHS.

Dan Herman —que fungió como asesor principal de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) con el expresidente Joe Biden y que ahora trabaja en el Center for American Progress— apuntó que el acceso del gobierno al reconocimiento facial, a otros datos personales y a los sistemas de vigilancia representa una amenaza para el derecho a la privacidad y las libertades civiles si no hay los controles adecuados.

“Tienen acceso a una cantidad tremenda de datos de comercio, viajes, inmigración y controles. Eso es un activo significativo y valioso para la seguridad nacional, pero preocupa que se pueda abusar de él”, afirmó Herman. “Todo el mundo debería estar muy preocupados por la posibilidad de que estos datos puedan convertirse en un arma con fines indebidos”.

Reconocimiento facial

El DHS reveló en internet el miércoles que ha estado utilizando una aplicación de reconocimiento facial, Mobile Fortify, que, según explicó, emplea “fotos de fuentes fiables” para comparar los escaneos de los rostros que los agentes toman para verificar la identidad de una persona. La aplicación, que Aduanas y Protección Fronteriza dijo que ha sido creada por el proveedor NEC, utiliza sistemas de comparación facial o de coincidencia de huellas dactilares.

La app estaba operatiba para la CBP y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) antes de la ofensiva migratoria llevada a cabo en la zona de Los Ángeles en junio, cuando la web 404Media reportó por primera su existencia.

En interacciones observadas por reporteros y en videos publicados en internet, rara vez se ve a los agentes federales pidiendo consentimiento antes de colocar sus celulares en el rostro de la gente, y en algunos clips siguen adelante incluso después de recibir objeciones.

En dos casos de los que fue testigo un reportero de la AP cerca de Columbia Heights, Minnesota, donde funcionarios de inmigración detuvieron recientemente a un niño de cinco años y a su padre, agentes enmascarados sostuvieron sus teléfonos a unos 30 centímetros (un pie) de distancia de la gente para capturar sus rasgos biométricos.

La tecnología se asemeja a los sistemas de reconocimiento facial utilizados en aeropuertos, pero a diferencia de en esos controles, donde los viajeros suelen ser notificados y a veces pueden optar por no participar, Martínez indicó que no le dieron otra opción.

Según una demanda presentada contra el DHS por el estado de Illinois y la ciudad de Chicago este mes, el departamente ha utilizado Mobile Fortify sobre el terreno más de 100.000 veces. El DHS dijo a la AP que la app permite “la verificación precisa de identidad y estatus migratorio durante las operaciones. Funciona con un umbral de coincidencia deliberadamente alto” y utiliza solo algunos datos de inmigración, agregó.

Sin directrices federales para el uso de herramientas de reconocimiento facial, la Comisión de Derechos Civiles de Estados Unidos advirtió en un reporte de septiembre de 2024 que su despliegue plantea preocupaciones sobre precisión, supervisión, transparencia, discriminación y acceso a la justicia.

Imágenes de cámaras corporales

El año pasado, el gobierno de Trump redujo un programa para dotar de cámaras corporales a agentes del ICE, pero funcionarios de la Casa Blanca apuntaron que algunos efectivos vinculados al letal tiroteo del enfermero de UCI Alex Pretti en Minneapolis las llevaban y que las imágenes estaban siendo revisadas.

Gregory Bovino, que hasta el lunes era el máximo responsable de la Patrulla Fronteriza y el encargado de las redadas migratorias en Minneapolis, comenzó a usar una cámara corporal en respuesta a una orden judicial a finales del año pasado.

Los videos tomados por esos dispositivos podrían ayudar a aclarar las circunstancias que rodearon a la muerte de Pretti a manos de agentes federales. Pretti estaba grabando a agentes de inmigración con su celular cuando fue reducido y le dispararon por la espalda.

Los funcionarios gubernamentales cambiaron el tono tras la aparición de videos independientes que planteaban serias dudas sobre algunas de sus acusaciones, como que Pretti tenía intención de hacer daños a los agentes.

Tecnologías emergentes

El DHS y agencias afiliadas están probando y desplegando más de 100 sistemas de inteligencia artificial, incluidos algunos utilizados en actividades policiales, según la información revelada por el departamento el miércoles.

El Congreso autorizó el año pasado a la CBP a destinar más de 2.700 millones de dólares a construir sistemas de vigilancia fronteriza y a incorporar IA y otras tecnologías emergentes.

En las últimas semanas, el DHS ha solicitado más información a la industria privada acerca de cómo las tecnológicas y proveedores de datos pueden ayudar a sus investigaciones y a la identiciación de personas.

Mientras, el contratista gubernamental de larga data Palantir recibió 30 millones para ampliar un contrato para la construcción de un sistema diseñado para localizar a personas con órdenes de deportación vigentes. La Casa Blanca dijo el miércoles que está usando los modelos de inteligencia artificial de Palantir para examinar las pistas recibidas a través de su línea de denuncias migratorias.

El DHS también ha estado estudiando colaboraciones con empresas de lectores de matrículas como Flock Safety para expandir sus capacidades de seguimiento.

Rachel Levinson-Waldman, directora del Programa de Libertad y Seguridad Nacional del Brennan Center for Justice, dijo que el incremento en el financiamiento de herramientas de vigilancia gubernamentales cambia el panorama.

“Estamos desarrollando estas tecnologías para la aplicación de las leyes migratorias”, apuntó. “¿Vamos también a ampliarlas o usarlas contra ciudadanos estadounidenses que participan en actividades completamente legales o de protesta?”.